Postre refrescante de calabaza y remolacha con kombucha: un placer vegetal para el verano
Este innovador postre vegetal se presenta como la opción más refrescante y original para el verano, fusionando sabores inesperados y texturas contrastantes. La propuesta, nacida en el Parador de Lleida, desbanca a los dulces tradicionales al incorporar hortalizas como la calabaza y la remolacha, junto a un toque moderno de kombucha, la bebida fermentada de moda. Es una demostración de cómo la huerta puede transformarse en una experiencia culinaria sofisticada y saludable, ideal para cerrar cualquier comida estival.
La fusión perfecta de la huerta en un postre
El postre más original de este verano renuncia al chocolate y a las frutas convencionales para dar paso a una innovadora propuesta vegetal. Esta delicia, fresca, ligera y llena de contrastes, se posiciona como el broche de oro perfecto para cualquier comida estival. Olvida las combinaciones clásicas de azúcar y chocolate; esta temporada, la sobremesa se renueva con hortalizas de temporada como la calabaza, la remolacha y el nabo, presentadas en versiones que equilibran sabor y originalidad. Es un helado vegetal cremoso, vibrante en color, saludable y con una riqueza de matices que puedes preparar fácilmente en casa.
Esta receta constituye un verdadero juego de texturas y sabores. Por un lado, un helado de nabo y tomillo que aporta una sensación de frescor y suavidad. Por otro, un cremoso de calabaza asada con miel añade un dulzor natural exquisito, pero ligero. A esto se suman nueces con jengibre, una crema de remolacha infusionada con regaliz que sorprende por su sabor y su llamativo color, y un merengue crujiente elaborado con kombucha, que le confiere un toque probiótico y contemporáneo. Esta combinación resulta en un postre único, una nueva forma de entender la repostería que permite culminar una comida veraniega con algo diferente, ligero y fuera de lo común.
Un festín vegetal en la alta cocina
Esta exquisita creación culinaria forma parte de la oferta gastronómica del restaurante L'Aplec, ubicado en el Parador de Lleida. Este singular establecimiento se encuentra en la antigua iglesia del convento del Roser, un edificio del siglo XVII meticulosamente restaurado que conserva su impresionante techo abovedado, ofreciendo un marco incomparable para una experiencia culinaria memorable. El chef Mario Rojo, originario de Palencia y jefe de cocina de L'Aplec, es el cerebro detrás de esta y otras propuestas donde los vegetales adquieren un protagonismo inusitado, incluso en el apartado de los postres. Rojo ha sabido reinterpretar la tradición gastronómica catalana con una visión moderna y un profundo respeto por los ingredientes locales.
La cocina de Mario Rojo rinde tributo a la rica tradición de la región, presentando platos que reinterpretan la gastronomía catalana desde una perspectiva contemporánea. Bajo las históricas bóvedas del Parador de Lleida, se pueden degustar especialidades como los caracoles a la llauna, el arroz carnaroli, el canelón de ternera, la crema de patata Kennebec o los calçots a la parrilla, todos ellos reflejando un profundo respeto por el recetario regional. El objetivo es realzar los sabores autóctonos con un enfoque innovador. De hecho, los postres vegetales ya se han incorporado a las cartas de todos los Paradores, invitando a los comensales a explorar la faceta más dulce y sorprendente de las hortalizas.
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