Secretos para una vida plena y una piel radiante: Claves de la longevidad saludable
En un foro dedicado a la trascendencia de la longevidad y el bienestar cutáneo, grandes especialistas de diversos ámbitos se congregaron para dilucidar los fundamentos de una vida prolongada y de calidad. El evento exploró la interacción entre la herencia genética y las decisiones personales en el proceso de envejecimiento, así como la profunda conexión entre la vitalidad del cuerpo y la apariencia de la piel. Se enfatizó que más allá de la edad cronológica, lo primordial es la edad biológica, la cual puede ser influenciada positivamente por un estilo de vida consciente y saludable. Este encuentro marcó un hito en la comprensión de cómo fomentar una existencia plena y una epidermis resplandeciente, alejándose de la mera corrección estética para abrazar una visión integral de la salud.
Celebran en Madrid jornada para desvelar los secretos de la longevidad y la salud cutánea
El pasado miércoles, 19 de febrero de 2026, la ciudad de Madrid fue escenario de un acontecimiento trascendental: la jornada “Longevidad y salud de la piel: cómo optimizar la vitalidad celular desde la salud”, enmarcada dentro del prestigioso ciclo “Ciencia, salud y belleza by TELVA”, con la colaboración estelar de Vichy. Olga Ruiz, directora de TELVA, dio la bienvenida a los asistentes, subrayando el propósito del encuentro: ofrecer una profunda inmersión en el concepto de longevidad, diferenciándolo del mero envejecimiento y cuestionando la posibilidad de prolongar la existencia humana hasta los 150 años mediante innovaciones científicas. El panel de expertos, de talla excepcional, abordó cuestiones cruciales como la reversibilidad del envejecimiento, el peso de la genética frente a la responsabilidad individual y la íntima relación de todo ello con el órgano cutáneo.
Charlotte Mejat, directora general de Laboratorios Vichy, reveló un dato fascinante sobre la población española: doce millones de individuos, clasificados como “health performers”, demuestran un compromiso proactivo con la salud, adoptando hábitos saludables en nutrición, ejercicio, cuidado de la piel, sueño y bienestar mental. Esto, afirmó, no es una moda pasajera, sino una transformación cultural profunda.
La Dra. Mónica De la Fuente del Rey, catedrática emérita de Fisiología, destacó la necesidad de hablar de “longevidad saludable”, priorizando la calidad de vida sobre la cantidad de años. Su colega, el Dr. Ramón Calderón, cirujano plástico, añadió que más allá de la dieta y el ejercicio, el “trabajo interior personal” y las emociones positivas son fundamentales para una vida prolongada. Los especialistas coincidieron en que el 75% de nuestra salud depende de nuestros hábitos, mientras que la genética solo contribuye en un 25%. Leonor Prieto, directora científica de L’Oréal Dermatological Beauty, hizo hincapié en la epigenética, señalando que nuestras acciones actuales influirán en la expresión genética de las futuras generaciones.
La Dra. Consuelo Borrás Blasco, catedrática de fisiología de la Universidad de Valencia, enfatizó el optimismo, resaltando las oportunidades para modular el envejecimiento y mejorar la calidad de vida. El Dr. Calderón, por su parte, elogió el ejercicio de alta intensidad, no solo por sus beneficios físicos, sino también por su capacidad para estimular la neurogénesis y activar las células madre, redefiniendo la balanza entre genética y hábitos.
En el ámbito de la belleza, el Dr. Vicente Mera, especialista en medicina interna y antienvejecimiento de SHA Spain, presentó un nuevo paradigma: la belleza reside en la expresión, la vitalidad y el sentido del humor, más allá de la apariencia física. “La belleza es el cuidado, el dedicarse tiempo a uno mismo”, afirmó. La Dra. Cristina Minguito, especialista en Medicina Interna y longevidad en Neolife, y Isabel Castillejo, directora del área Médica de L’Oréal Dermatological Beauty, discutieron la evolución de la cosmética, que ha pasado de “disimular arrugas” a “trabajar de manera proactiva el futuro”, enfocándose en la funcionalidad celular y la salud cutánea integral. La Dra. Cristina Eguren, dermatóloga, y la Dra. Marta Vilavella, especialista en Dermatología médico-quirúrgica, coincidieron en que la piel es un órgano interconectado con el resto del cuerpo, y su cuidado debe ser preventivo y holístico.
La jornada concluyó con un segmento dedicado a los hábitos esenciales. El Dr. Eduard Estivill, neurofisiólogo, resaltó la importancia del sueño como “taller de restauración”, mientras que Ana Belén Medialdea, psicóloga, subrayó la necesidad del autocuidado, incluyendo “poner límites”. El Dr. Manuel Viso, médico divulgador, alertó sobre las consecuencias de no cuidarse a partir de los 50 años y aconsejó una alimentación restrictiva en azúcares y alimentos procesados, desconfiando de la suplementación excesiva. Finalmente, la Dra. Antonia Lizárraga, médico especialista en Medicina de la Educación física y deporte, introdujo el concepto de “energía vital” y la importancia del “Ikigai” (propósito vital) para recargarla y contrarrestar el estrés.
El debate final sobre el “primer cambio realista” para una vida saludable vio al Dr. Viso abogar por el ejercicio físico como “píldora que nos cambia por dentro y por fuera”. Medialdea insistió en la prioridad del sueño para “sacar la basura de la cabeza”. Estivil, con sabiduría ancestral, evocó el estilo de vida de su bisabuelo: levantarse con el sol, alimentarse con moderación, caminar y disfrutar de las interacciones sociales para liberar oxitocina, el antídoto natural al cortisol. Esta inspiradora reflexión selló un evento que sin duda redefinirá la búsqueda de la longevidad y el bienestar.
La sabiduría compartida en esta jornada reafirma una verdad fundamental: la longevidad no es un mero capricho de la genética, sino el resultado de un compromiso consciente y continuo con nuestro bienestar integral. Nos enseña que la belleza auténtica emana de una vitalidad interna, forjada por decisiones diarias que nutren tanto el cuerpo como el espíritu. La capacidad de “revertir” el envejecimiento no reside en detener el tiempo, sino en optimizar la función celular y mantener una actitud proactiva ante la vida. Este enfoque holístico, que abarca desde la calidad del sueño y la nutrición hasta la gestión emocional y las conexiones sociales, no solo promete una existencia más prolongada, sino también una vida más plena, armoniosa y radiante. Es un llamado a la acción para que cada individuo asuma la corresponsabilidad de su propia salud, entendiendo que cada hábito, por pequeño que sea, teje el tapiz de su futuro.
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