Lorazepam para conciliar el sueño: una ayuda temporal con riesgos a largo plazo, según la neurofisióloga Elena Ameyugo

Cada vez más personas luchan contra el insomnio, un problema que afecta la calidad de vida y el bienestar general. Ante esta situación, muchos recurren a medicamentos como el lorazepam, un ansiolítico perteneciente al grupo de las benzodiacepinas, que se ha popularizado como una solución rápida para conciliar el sueño. Sin embargo, la neurofisióloga Elena Ameyugo subraya que, aunque puede ser una ayuda temporal en momentos de ansiedad aguda, su uso continuado presenta riesgos significativos, incluyendo la dependencia y otros efectos adversos.

La experta enfatiza la importancia de abordar el insomnio crónico con tratamientos no farmacológicos, como la terapia cognitivo-conductual (TCC-I), que ha demostrado ser más eficaz y duradera. El lorazepam debe ser considerado una intervención de duración limitada y siempre bajo estricta supervisión médica, para evitar complicaciones y asegurar una retirada gradual y segura del medicamento.

Lorazepam: Una Solución de Corto Plazo para el Insomnio

La Dra. Elena Ameyugo, neurofisióloga, destaca que el lorazepam puede ser una ayuda temporal para el insomnio cuando este está claramente vinculado a un estado agudo de ansiedad o a una intensa hiperactivación emocional, como en situaciones de estrés significativo o crisis vitales. En tales circunstancias, el fármaco puede ofrecer un alivio rápido, facilitando el inicio del sueño y disminuyendo la tensión. No obstante, insiste en que su administración debe ser por un periodo limitado, preferentemente días o unas pocas semanas, con un plan de reducción gradual para prevenir síntomas de abstinencia y dependencia.

En su opinión, el objetivo primordial no es mantener el sueño de forma indefinida con este medicamento, sino ofrecer un soporte transitorio mientras se implementan otras estrategias terapéuticas más sostenibles. La experta también señala que, comparado con otras benzodiacepinas, el lorazepam tiene una semivida intermedia, lo que contribuye a un efecto ansiolítico nocturno sin una somnolencia excesiva durante el día, aunque este último efecto no se descarta, especialmente en personas mayores o con dosis elevadas. Por ello, la prescripción y el seguimiento médico son fundamentales para su uso adecuado.

Riesgos del Uso Continuado y Alternativas Terapéuticas

El empleo prolongado del lorazepam como hipnótico incrementa el riesgo de desarrollar tolerancia y dependencia, tanto física como psicológica, lo que lleva a la necesidad de aumentar la dosis para lograr el mismo efecto. La interrupción abrupta del fármaco después de un uso prolongado puede desencadenar síntomas de abstinencia como insomnio agravado, ansiedad o malestar general. Además, en personas mayores, su uso continuado se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, alteraciones del equilibrio y caídas, evidenciando la importancia de una gestión cautelosa y planificada de la medicación.

Ante estos riesgos, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) se presenta como la principal alternativa no farmacológica. Esta terapia se enfoca en identificar y modificar los pensamientos y comportamientos que contribuyen al insomnio, como la ansiedad anticipatoria o las rutinas de sueño ineficaces. La TCC-I ayuda a restablecer los ritmos naturales del sueño y a desvincular la cama de la vigilia, fomentando una relación más saludable con el descanso. La Dra. Ameyugo enfatiza que la clave para un uso seguro del lorazepam reside en su temporalidad y en un estricto acompañamiento clínico, evitando que una ayuda puntual se convierta en una dependencia a largo plazo.