La Sabiduría de Envejecer: Perspectivas del Psiquiatra Luis Rojas Marcos sobre la Felicidad en la Madurez

En una sociedad que a menudo idealiza la juventud, el psiquiatra Luis Rojas Marcos emerge como un faro de sabiduría, invitando a una profunda reflexión sobre el envejecimiento y la felicidad. Su más reciente obra, 'El regalo de los años', no solo busca desmantelar los arraigados prejuicios contra la vejez, sino que también propone una visión optimista y empoderadora de esta etapa vital. Marcos, próximo a cumplir 83 años, argumenta con convicción que la felicidad no solo es posible en la madurez, sino que puede ser una etapa de plenitud, desafiando la noción común de que el paso del tiempo inevitablemente conduce a la infelicidad y la incapacidad. Su mensaje central es un llamado a la acción: tomar las riendas de la propia vida, cultivar el bienestar físico, mental y social, y no dudar en buscar apoyo cuando sea necesario.

La conversación con Luis Rojas Marcos se inicia con una observación reveladora: el respeto excesivo hacia los mayores, aunque bien intencionado, puede ser un reflejo del estigma social hacia la edad. Marcos, quien ha dedicado su vida profesional a la salud mental, sostiene que, a pesar de la creciente longevidad global, la percepción negativa de la vejez persiste. Esta visión se contrapone a las estadísticas que indican que un porcentaje significativo de personas mayores de 65 años reporta altos niveles de satisfacción y bienestar. Él enfatiza que es crucial desterrar la creencia de que la felicidad disminuye con los años, una idea que él atribuye a la falta de información y al "edadismo".

El psiquiatra desglosa la vejez en sus componentes, destacando que el envejecimiento es un proceso natural e ineludible. Critica la tendencia de la sociedad a asociar la palabra "viejo" con connotaciones negativas como "caduco" o "inútil". Para combatir estos sesgos, Rojas Marcos aboga por una mayor concienciación y educación. Un ejemplo claro que menciona es la diferencia en la atención médica: mientras un joven con problemas sexuales sería derivado a un especialista, un paciente mayor con la misma queja podría ser ignorado, lo que evidencia un sesgo implícito en el sistema. Destaca que la capacidad de sentir placer, ya sea a través de la comida, la música o las relaciones, no disminuye con la edad.

En cuanto a la positividad, el doctor Marcos explica que, contrariamente a la creencia popular de que la vejez trae consigo más negatividad debido a desafíos como el deterioro cognitivo o la pérdida de seres queridos, el cerebro de las personas mayores tiende a enfocarse en lo positivo. Menciona estudios, como el de Gallup de 2024, que revelan que más del 80% de los mayores de 65 años se califican con una satisfacción vital superior a siete sobre diez. Además, sostiene que las áreas cerebrales encargadas de procesar emociones positivas se mantienen más activas con la edad, lo que lleva a un recuerdo más vívido de las experiencias agradables. Este "sesgo de positividad" facilita que las personas mayores valoren su vida en su conjunto y sientan que, en general, les ha ido bien.

Finalmente, Rojas Marcos aborda la cuestión de la muerte y el miedo que genera, sugiriendo que, si bien la conciencia del fin es compleja, es posible abordarla de manera creativa. Promueve la importancia de establecer deseos claros sobre el final de la vida para evitar el sufrimiento innecesario. Su consejo fundamental para una vejez feliz se basa en la definición de salud de la OMS: bienestar físico, psicológico y social. Insiste en la necesidad de mantenerse activo, tanto física como mentalmente, cultivar las relaciones sociales y practicar el autoconocimiento, incluyendo el diálogo interno positivo. Para él, la vejez no es un final, sino una "oportunidad para sentirse bien y ser feliz", y eliminar el estigma asociado a ella es crucial para construir una sociedad más inclusiva y comprensiva con todas las etapas de la vida. La invitación es clara: no hay que esperar a la jubilación para hacer lo que se desea, sino vivir plenamente en cada momento, preparándose para los cambios y buscando ayuda cuando sea necesario.