Enrique Rojas: La felicidad como un viaje personal y cultivable

En un mundo que a menudo busca la felicidad como un destino, el psiquiatra Enrique Rojas nos invita a repensar esta noción. A sus 76 años, este experto desafía la idea de que la felicidad es una meta distante e inalcanzable, proponiendo en cambio que es un camino dinámico y personal, forjado a través de acciones cotidianas y una perspectiva consciente. Rojas subraya que no existe una fórmula universal para la dicha; cada individuo debe ser el arquitecto de su propio bienestar, integrando armonía y estabilidad en todos los aspectos de su vida. La clave radica en la ilusión, la motivación y una actitud proactiva, asumiendo la responsabilidad individual sobre nuestra propia alegría, lejos de culpar a otros o depender de circunstancias externas.

La perspectiva de Enrique Rojas sobre el trayecto hacia la felicidad

El 11 de diciembre de 2025, el psiquiatra Enrique Rojas, con 76 años de trayectoria, compartió sus reflexiones sobre la felicidad en una entrevista destacada. Según Rojas, la felicidad trasciende un estado de ánimo pasajero o una reacción bioquímica; se consolida como una filosofía de vida que se aprende, se cultiva y se sostiene a lo largo del tiempo. Él argumenta que la verdadera felicidad no es un fin en sí mismo, sino un recorrido diario que se puede emprender cuando se poseen las herramientas y el conocimiento para hacerlo.

Rojas insiste en la naturaleza intrínsecamente personal de este viaje. El 'proyecto de felicidad' de cada individuo debe ser único, autogestionado y no replicado de las experiencias o expectativas de otros. Buscar en los demás el significado de la felicidad, advierte el psiquiatra, puede desviar a uno de su propia definición auténtica. La verdadera alegría reside en las pequeñas y, a veces, mundanas acciones diarias que generan micropicos de satisfacción y nos hacen mirar hacia atrás con gratitud.

Para lograr esta cohesión vital, Rojas propone una 'pentalogía básica' que implica armonía y proporción en diversas esferas de la vida: el amor, el trabajo, la cultura y la amistad. Como las patas de una mesa, cada una debe ser sólida para mantener el equilibrio del conjunto, evitando contradicciones internas que puedan socavar el bienestar.

La ilusión juega un papel crucial en esta búsqueda. Rojas la describe como una combinación de fe, anhelo, esperanza y entusiasmo, elementos esenciales que ni el miedo ni la frustración pueden extinguir. Esta capacidad de soñar y mantener la expectativa positiva es vital, más allá de la edad o las circunstancias.

Finalmente, el psiquiatra aborda la dificultad inherente de este camino, enfatizando que la felicidad es una responsabilidad individual. La voluntad, impulsada por una fuerte motivación, es el motor que nos lleva a establecer propósitos y metas, tanto a corto como a largo plazo. Acompañar este esfuerzo con una dosis de positividad, adaptándose a las circunstancias de cada momento, es, para Rojas, el complemento indispensable para un trayecto feliz.

Las ideas de Enrique Rojas nos recuerdan que la felicidad es una construcción activa y constante, un compromiso personal con el bienestar que se nutre de la autoconciencia, la ilusión y una voluntad firme. No es un tesoro escondido, sino un jardín que cada uno debe aprender a sembrar y cuidar, día tras día.