Manejo de la Atracción Inesperada: Una Guía Psicológica
En el vibrante escenario del verano, con su atmósfera relajada y el incremento de la interacción social, es común que surjan sensaciones inesperadas, como una chispa de atracción hacia alguien que no es nuestra pareja. Este fenómeno, aunque puede generar inquietud, es una parte natural de la experiencia humana y, como explica la psicóloga de parejas Silvia Pérez Manjavacas, no necesariamente indica una falla en la relación existente. La forma en que se abordan y gestionan estas emociones es crucial para preservar el vínculo amoroso y fomentar el crecimiento personal.
La psicóloga Silvia Pérez Manjavacas enfatiza que experimentar atracción por individuos ajenos a la relación no es un indicador de que el vínculo amoroso se haya quebrado ni de una disminución del afecto hacia la pareja. Las emociones, por su naturaleza, no son completamente controlables y es normal que diversos estímulos externos despierten el interés. Lo fundamental reside en cómo se decide actuar frente a estas atracciones. Reconocer que una atracción ha surgido no conlleva la obligación de actuar en consecuencia, ni significa que la relación actual haya perdido su fortaleza.
Sin embargo, es importante discernir si este «flechazo» veraniego es meramente un impulso efímero, motivado por el anhelo de novedad o la euforia del momento, o si, por el contrario, refleja carencias o necesidades insatisfechas dentro de la relación. La introspección es clave: ¿qué sentimientos provoca esta nueva atracción? ¿Sugiere la búsqueda de algo ausente en la pareja actual, o es simplemente una fantasía transitoria? Estas preguntas permiten una evaluación honesta de la situación.
El ambiente estival propicia el aumento de estas atracciones. Durante el verano, el tiempo compartido con la pareja a menudo se incrementa significativamente en comparación con la rutina diaria, lo que puede, paradójicamente, generar tensiones. Además, factores como la indumentaria ligera, el clima distendido y la mayor exposición a la luz solar contribuyen a la elevación de los niveles de dopamina y serotonina, hormonas asociadas al bienestar y el deseo. Este conjunto de circunstancias crea un caldo de cultivo ideal para que la atracción florezca, incluso en relaciones estables.
Frente a la aparición de una atracción externa, surge la incógnita de si compartirlo con la pareja o mantenerlo en secreto. Pérez Manjavacas señala que no existe una respuesta única, ya que la decisión depende de la intensidad del sentimiento, la solidez de la relación y la capacidad de ambos para manejar la información. Antes de cualquier revelación, es vital reflexionar: ¿aportará claridad o confusión? ¿Fortalecerá la relación o causará daño innecesario?
Mientras se delibera sobre la comunicación, la psicóloga propone una serie de «primeros auxilios emocionales». Primero, reconocer y aceptar las propias emociones sin juicios. Segundo, practicar la respiración consciente para mantener la calma. Tercero, escribir los pensamientos para obtener una perspectiva clara. Cuarto, visualizar escenarios positivos que involucren una gestión respetuosa de la situación. Finalmente, redirigir la atención hacia actividades absorbentes como el deporte, el arte o la lectura. Como concluye la experta, no es posible controlar lo que se siente, pero sí cómo se actúa al respecto, una distinción fundamental para navegar estas situaciones sin perjudicar la relación ni a uno mismo.
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