Estudio Revela Reversibilidad de Fragilidad y Envejecimiento Biológico con Ejercicio y Nutrición

Este artículo explora un estudio pionero del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA que redefine la comprensión del envejecimiento y la fragilidad, demostrando su potencial reversibilidad a través de intervenciones de estilo de vida. Se desglosan los hallazgos clave de la investigación, el impacto de un programa combinado de ejercicio y nutrición, y las implicaciones para la salud y el bienestar de los adultos mayores.

Un futuro más fuerte: cómo el estilo de vida puede desafiar el paso del tiempo

La ciencia detrás de la reversibilidad: desmintiendo mitos sobre el envejecimiento

Un innovador estudio liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, con sede en el Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha arrojado luz sobre la capacidad de nuestro cuerpo para desafiar los procesos que tradicionalmente se consideraban inevitables con la edad. Los hallazgos, publicados en la prestigiosa revista Aging Cell, revelan que tanto la fragilidad como el envejecimiento biológico, pueden ser revertidos o mitigados mediante la implementación de un régimen de ejercicio físico guiado y una nutrición adecuada. Esta investigación no solo aporta evidencia científica sólida, sino que también abre nuevas perspectivas en la lucha contra los efectos del paso del tiempo en el organismo.

La fragilidad: una condición modificable en el camino hacia la discapacidad

El punto de partida de esta investigación es la comprensión de la fragilidad como un estado dinámico, susceptible de cambio, y que representa una etapa intermedia crucial entre un envejecimiento saludable y la aparición de la discapacidad. Actualmente, la detección temprana de los cambios celulares y moleculares asociados a la fragilidad, así como la evaluación efectiva de las intervenciones destinadas a revertirla, se ven limitadas por la falta de marcadores biológicos precisos. Este síndrome geriátrico se caracteriza por una respuesta disminuida del cuerpo y una mayor vulnerabilidad ante el estrés en la población anciana, lo que se traduce en una mayor dependencia y una reducción significativa de la calidad de vida. Si no se aborda de manera preventiva o terapéutica, aumenta el riesgo de discapacidad, hospitalización y mortalidad. La fragilidad física se manifiesta por la presencia de al menos tres de cinco indicadores: debilidad muscular, lentitud al caminar, baja actividad física, fatiga y pérdida de peso involuntaria. Los resultados de este estudio confirman que la fragilidad es una condición que puede ser revertida, marcando un hito en la prevención de la discapacidad en la vejez.

Estrategias de vida saludable: un escudo contra la fragilidad

La doctora Mª Carmen Gómez Cabrera, una de las principales investigadoras, enfatiza la relevancia del estudio al evaluar una intervención no farmacológica, segura y adaptada a las necesidades individuales de las personas mayores frágiles. Este enfoque pionero, que integra mejoras funcionales con biomarcadores del envejecimiento biológico en un contexto clínico real, ha demostrado su viabilidad y eficacia, incluso en circunstancias desafiantes como la pandemia de COVID-19. La investigación del INCLIVA valida la idea de que el envejecimiento biológico y la fragilidad pueden modularse a través de estilos de vida saludables, integrando relojes epigenéticos obtenidos de muestras sanguíneas con mejoras funcionales en una población históricamente poco representada. Estos marcadores, sensibles a la intervención, permiten cuantificar los cambios en la trayectoria del envejecimiento biológico, abriendo nuevas vías para evaluar la efectividad de programas preventivos y diseñar estrategias personalizadas que prolonguen la autonomía y la calidad de vida en la tercera edad.

Un programa integral: ejercicio y nutrición como pilares de la recuperación

El estudio examinó el impacto de una intervención multifacética que combinó ejercicio físico supervisado con suplementación nutricional en adultos mayores frágiles que residen en sus comunidades. El ensayo clínico, aleatorizado y controlado, se llevó a cabo durante seis meses. Un total de 47 participantes, todos mayores de 70 años, fueron divididos en un grupo de intervención y un grupo de control. El grupo de intervención siguió un programa de ejercicio multicomponente personalizado (fuerza, resistencia, equilibrio y movilidad) tres veces por semana y recibió un suplemento nutricional diario rico en proteínas, vitaminas y minerales. El grupo de control mantuvo su atención habitual. Antes y después de la intervención, se realizaron evaluaciones clínicas, funcionales y nutricionales, además de analizar marcadores moleculares de envejecimiento en muestras de sangre, incluyendo relojes epigenéticos y la estimación de la longitud de los telómeros. Esta metodología permitió un análisis integral de los cambios funcionales y biológicos asociados a la intervención.

Colaboración científica: el equipo detrás del avance

Los doctores Mª Carmen Gómez Cabrera, coordinadora del Grupo de Investigación en Ejercicio, Nutrición y Estilo de Vida Saludable de INCLIVA, y José Viña, coordinador del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Ejercicio Físico de INCLIVA, ambos investigadores de la Universitat de València (UV) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), fueron los investigadores principales del estudio. Además, participaron activamente la doctora Gloria Olaso González y el doctor Fernando Millán Domingo, del mismo grupo de investigación de INCLIVA, así como los doctores Juan Antonio Carbonell, responsable de la Unidad de Bioestadística de INCLIVA, y José Luis García Giménez, coordinador del Grupo de Investigación en Epigenómica y Epigenética traslacional de INCLIVA e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER). La colaboración se extendió a investigadores de diversos grupos de INCLIVA, la UV, el Hospital de la Ribera y el Hospital La Fe.