Lorena Gascón: Afrontando las adversidades de la vida con empatía y resiliencia

La existencia humana está intrínsecamente ligada a la vivencia de momentos desafiantes y situaciones complicadas que, aunque dolorosas, forman parte ineludible de nuestro recorrido. La psicóloga Lorena Gascón, en su obra 'Cómo sobrevivir a las putadas de la vida', nos invita a una profunda reflexión sobre la necesidad de adoptar una postura más comprensiva y amable hacia nosotros mismos frente a las adversidades. Ella subraya que nuestra tendencia a esquivar el dolor y a reprimir las emociones desagradables nos imposibilita procesar y avanzar en los momentos de crisis, instándonos a reconocer y validar nuestros sentimientos sin juicios.

Es crucial adoptar una narrativa más auténtica y menos idealizada sobre el sufrimiento, ya que la capacidad de expresar libremente nuestras emociones sin temor al juicio social es fundamental para la sanación. Gascón observa que las pérdidas (laborales, relacionales, de seres queridos o de salud) y los problemas de comunicación son desafíos comunes en su consulta, y destaca que la manera en que cada individuo afronta estas dificultades está influenciada por su historia personal, sus recursos internos y el apoyo de su entorno. Para ella, el acompañamiento psicológico se centra en equipar a las personas con herramientas para identificar sus emociones, permitirse sentirlas, expresarlas y, sobre todo, tratarse con compasión. La creencia popular de que 'el tiempo lo cura todo' es matizada por Gascón, quien argumenta que no es el paso del tiempo per se lo que cura, sino el trabajo activo y consciente que realizamos durante ese tiempo para sanar nuestras heridas y transformar nuestra perspectiva.

Frente a la tendencia a opinar sobre las experiencias ajenas, la psicóloga aconseja empatía y respeto, sugiriendo que, en lugar de dictar cómo se debe vivir una pérdida, es más valioso ofrecer una escucha sin juicios o apoyo práctico. En momentos de crisis emocional profunda, Gascón desaconseja ejercicios estructurados como el mindfulness si la situación es traumática, y aboga por permitir la expresión natural de emociones como el llanto o el enojo, buscar el consuelo en seres queridos, o actividades creativas como escribir o pintar. En la vida diaria, mantener hábitos saludables (cuidado corporal, descanso adecuado, desconexión digital), cultivar una red de apoyo sólida y desarrollar habilidades de gestión emocional y asertividad son clave. Finalmente, Gascón enfatiza que, aunque el entorno y la red de apoyo son amortiguadores esenciales en los momentos difíciles, la resiliencia no siempre implica volverse más fuerte o mejor; a menudo, simplemente nos transforma en individuos diferentes, marcados por las cicatrices de las experiencias vividas. Su libro, concebido para ayudar a comprender y gestionar las pérdidas, invita a un viaje de autodescubrimiento y sanación.

Abrazar la vida con sus luces y sombras, reconociendo que cada experiencia, incluso las más dolorosas, contribuye a la riqueza de nuestro ser, nos permite construir una fortaleza interior inquebrantable. Al aprender a transitar el dolor con auto-compasión y apoyándonos en los demás, podemos emerger de las adversidades con una perspectiva renovada y un espíritu más resiliente, preparados para enfrentar lo que venga con una actitud de crecimiento constante y optimismo.